Empezamos amasando del barro a mano o con una amasadora eléctrica.
Cuando el barro está listo, el alfarero le da la forma y el grosor adecuado en un torno eléctrico.
Cuando están en su punto de secado, se vuelven a poner en el torno para conseguir un acabado mas fino. Entonces colocamos las asas, bocas o demás piezas adicionales, que están hechas a mano o mediante el torno.
Una vez se han secado completamente las piezas, éstas se cargan en un horno eléctrico y se realiza una primera cocción a 980ºC y que daría como resultado el barro bizcochado.
Ahora bañamos cada una de las piezas bizcochadas en una base de esmalte apta para el uso alimentario.
La fase del baño acaba con la corrección de las pequeñas imperfecciones que puedan aparecer en el esmaltado base y con el limpiado de la base de la pieza.
Planteamos cada diseño sobre el papel y después pintamos cada pieza a mano alzada con óxidos.
Cuando tenemos las piezas pintadas se vuelve a cargar el horno y se realiza una segunda cocción a 960ºC.
Después de la segunda cocción, etiquetamos las piezas y ¡listas!